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  LA IGLESIA HOY
 


LA IGLESIA HOY

 
¿Cómo lo define el Magisterio de la Iglesia?
Según el Vaticano II en  la Constitución Dogmatica sobre la Iglesia
(Lumen Gentium)
 
 
El mundo necesita hombres y mujeres dispuesto a dar la vida por Cristo, sacerdotes, religiosos y religiosa comprometidos con su vocación, con una identidad definida en Cristo y un lenguaje de fe cimentado en la caridad pastoral.


 
El Papa Benedicto XVI resalta la necesidad que tenemos los católicos de dar testimonio y anunciar el Evangelio de Cristo que anunciaron los Apóstoles, especialmente ante los desafíos actuales como las amenazas a la vida y la familia.
El Papa afirma que a pesar de que la Iglesia está herida por los pecados de sus miembros, Cristo la ama y su Evangelio es la fuerza que la purifica.
“La Iglesia está radicada en el misterio de Cristo, realmente presente en la misa”, en la hostia y en el cáliz consagrado. Lo ha recordado el Papa, en el discurso a los obispos de la región norte 2 de Brasil recibidos al finalizar la visita ad limina. La Eucaristía, dijo el Papa, es el centro y fuente permanente del ministerio petrino, fuente de acción evangelizadora de la Iglesia. Benedicto XVI en su discurso insistió que la Iglesia es contemporáneamente humana y divina, comprometida en la acción y dedicada a la contemplación, presente en el mundo y al mismo tiempo peregrina.
Es triste ver como cada tiempo que pasa las generaciones que van cruzando aman cada día menos a Dios y ven a la Iglesia como una institución más. Se nos olvida que aunque esta formada por elementos humanos, es de Institución divina, es decir existe porque Dios en su Hijo que dio la diva en la cruz así lo quiere, por pura misericordia.
Sin embargo a través de todo el devenir de la Iglesia, siempre se a enfrentado a diversas situaciones de ataques y de conflictos, sociales, políticos, etc.
Y cuyas ovejas aunque aparezcan conducidas por pastores humanos, son guiadas y nutridas constantemente por el mismo Cristo, buen Pastor, Cabeza y Esposo de la Iglesia.
 
Es también una grey, cuyo Pastor será el mismo Dios, según las profecías (Is., 40,11; Ez., 34,11ss).
La Iglesia es, como un "redil", cuya única y obligada puerta es Cristo (Jn., 10,1-10).
De la construcción, “La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular”(Mt. 21, 42)
De la agricultura, “Una vez salió un sembrador a sembrar” (Mt 13, 3)
La revelación del Reino de Dios se propone muchas veces bajo diversas figuras de la vida ordinaría, análogas al Reino de Dios, así ahora la íntima naturaleza de la Iglesia se nos manifiesta también bajo diversos símbolos tomados de la vida común:
El Espíritu Santo habita en la Iglesia y en los corazones de sus fieles como en un templo.
Consumada, la obra, que el Padre confió al Hijo en la tierra (cf. Jn., 17,4), fue enviado el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, por el que clamamos “abba”, para que santificara a la Iglesia, y de esta forma los que creen en Cristo pudieran acercarse al Padre en un mismo Espíritu (cf. Ef., 2,18).
Participamos de su vida divina “por el maravilloso Don del bautismo muestra real de su amor.
Todos los hombres y mujeres son llamados a esta unión con Cristo, luz del mundo, de quien procedemos, por quien vivimos y hacia quien caminamos.
La Iglesia, o reino de Cristo, presente ya en el misterio, crece visiblemente en el mundo por el poder de Dios, y “el instrumento de evangelización es el hombre”.
Las condiciones sociales de estos tiempos añaden a este deber de la Iglesia una mayor urgencia, que todos los hombres de buena voluntad, unidos hoy más íntimamente con toda clase de relaciones sociales, técnicas y culturales, consigan también la plena unidad en Cristo.
La Iglesia es en Cristo como un sacramento e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano por tanto es necesario conocer su naturaleza y su misión universal.